Quentin Ramond se refiere a la relación entre movilidad social, meritocracia y desigualdad de oportunidades en Chile, destacando la importancia de no utilizar experiencias individuales para explicar las desigualdades sociales porque los resultados individuales dependen fuertemente de las redes sociales, los recursos familiares y los contextos institucionales que las personas enfrentan.
El hecho de que exista movilidad para algunos no implica que las condiciones para que esto resulte estén igualmente distribuidas. Además, destaca que, si bien el mérito es cumple un rol relevante en la organización social, también hay que considerar que la creencia de que cada persona es recompensada en función de su esfuerzo (o debería serlo). Esta idea funciona como una justificación poderosa de las desigualdades en nuestra sociedad.
